«Los escritores más «populares», más «exitosos» de entre nosotros (al menos durante un breve período), son, en noventa y nueve de cada cien casos, personajes meramente hábiles, perseverantes, osados: en resumen, entrometidos, aduladores, charlatanes. Gente que logró imponerse con facilidad sobre editores aburridos... se adjudicó reseñas favorables escritas o mandadas a escribir por partes interesadas... De tal modo se fabrican "reputaciones" efímeras que, en su mayoría, sirven para sus propósitos específicos, oséase: llenar la bolsa del charlatán y del editor del charlatán».