Vincent van Gogh, Campo de trigo. 1880.
«Sí, puedo escribir "trigo,
y trémulo, y de oro",
pero nunca una espiga
brotará de mi verso
como brota del surco.
Puedo escribir "jilguero
y trina", pero nunca
sonará en mis poemas
ningún canto.
Nunca nuestras palabras
cautivarán las cosas.
Se acercarán a ellas,
les girarán en torno
como una brisa débil...
y volverán vacías.
Con un perfume acaso,
con un eco, con una
memoria desvaída...;
pero las cosas siempre
quedarán en su mundo
y las palabras nunca
serán más que palabras».
Miguel D'Ors.
