Los cuadernos de Vogli

«Pertenezco a esa parte de la humanidad —una minoría a escala planetaria pero creo que una mayoría entre mi público— que pasa gran parte de sus horas de vigilia en un mundo especial, un mundo hecho de líneas horizontales en el que las palabras van una detrás de otra y en el que cada frase y cada punto y aparte ocupan su lugar debido: un mundo que puede ser muy rico, quizá incluso más rico que el no escrito, pero que, en cualquier caso, requiere cierto trato especial para situarse dentro de él».

Italo Calvino

Ikenaga Yasunavi

«Cuando estamos enamorados, sentimos una extraña indiferencia hacia nuestras obligaciones morales con respecto a nuestros padres, hijos, amigos —incluso si seguimos viéndolos, lo hacemos de un modo mecánico, en un estado como si todo palideciese comparándolo con nuestra unión apasionada». 
Slavoj Žižek, Acontecimiento.

Traducción de Raquel Vicedo 


Natalia Petri, Writing is hard sometimes

«Debes mantenerte borracho de escritura para que la realidad no te destruya». 
Ray Bradbury
Salvador Dalí, Velázquez pintando a la Infanta Margarita con las luces y las sombras de su propia gloria. 1958.

«El trabajo del artista es siempre profundizar en el misterio».
Francis Bacon.
Andrew Ferez

«Como escritor, te irrealizas con cada libro que escribes. Siempre quieres escribir sobre tu vida y siempre escribes solo sobre literatura».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.

Traducción de Marius Chivu.
Christian Schloe

«Si amas, sufres. Si no amas, enfermas».
Sigmund Freud
Rob Gonsalves

«La cueva a la que tienes que entrar contiene el tesoro que buscas».
Joseph Campbell

A. Santini, El auriga.

«Nosotros somos los aurigas que intentan sujetar a los dos caballos: el caballo blanco de la razón y el caballo negro de la pasión».

David Eagleman, El cerebro. Nuestra historia.
Traducción de Damià Alou.

Daria Petrilli.

«La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza la belleza del mundo, privada de discurso y en divina tiniebla».
Ramón del Valle-Inclán, La lámpara maravillosa.
Ali Jardine

«No he sentido jamás la necesidad de un triunfo, la necesidad de tener una carrera, la necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he hecho en cada momento nada más que lo que tenía que hacer y las consecuencias han sido éstas, podrían haber sido otras».
 José Saramago.
Traducción de Pilar del Río.
ChristianSchloe, The dreaming Tree.

«Si eres escritor, escribes. Los libros llegan sin que tengas que pararte a pensar en lo que debes hacer ni en cómo funciona tu don, del mismo modo que una madre está hecha para dar a luz y da a luz, de hecho, al niño que ha crecido en su útero sin que su mente partícipe en el complicado origami de su carne».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.
Traducción de Marius Chivu.
Quint Buchholz 

A un Caracol

«Si “la concentración es la primera gracia del estilo”,
tú la tienes. Lo contráctil es una virtud,
como la modestia es una virtud.
No es la adquisición de algo
que sirve de adorno,
o la cualidad fortuita que surge
acompañando la frase brillante
lo que valoramos en el estilo,
sino el principio oculto:
en ausencia de pies, “un método de conclusiones”;
“un conocimiento de principios”
en el curioso fenómeno de tu cuerno occipital».

Marianne Moore, Pangolines, unicornios y otros poemas.
Traducido por Olivia de Miguel.
 Maria Svarbova, Swimmer.

«Somos lo que hacemos repetidamente».
Aristóteles.
Joel Robison

«En realidad sólo se alcanzará un goce estético del ser a través de una experiencia moral y humilde».
Gustav Janouch.
Conlaodh

«Yo no tengo la melancolía del sabio, que es envidia; ni la del músico, que es capricho; ni la del cortesano, que es orgullo; ni la del soldado, que es ambición; ni la del letrado, que es astucia; ni la de la dama, que es melindre; ni la del enamorado, que es todo eso junto. Es una melancolía muy propia, compuesta de muchos ingredientes, sacada de muchos objetos; a saber, de las múltiples reflexiones de mis viajes, y el mucho cavilar sobre ellos me envuelve en la más veleidosa tristeza».
William Shakespeare, Como gustéis.
Traducción de Ángel-Luis Pujante.
Manuel Castillero Ramírez

«Un mal poema implica un mal poeta, un relato defectuoso supone un escritor inhábil y un cuadro bobo nos hace siempre pensar en aquel pintor. Una ciudad deshecha remite, por el contrario, a múltiples autores: arquitectos avaros, funcionarios complacientes, especuladores, ciudadanos sumisos y fraccionadores disfrazados de urbanistas. Personajes activos, termitas infatigables que trabajan, roen, desde hace años».

Alejandro Rossi, Manual del distraído.
Joel Robison

«Entonces empezó una época muy mala para mí, me pasaba las tardes perdiendo el tiempo entre palabras que ya no me daban placer alguno, con un sentimiento de culpa y de vergüenza por todo lo relacionado con la escuela; jamás me pasaba por la cabeza que me hubiera equivocado de oficio; escribir, quería escribir, sólo que no entendía por qué de repente los días se me habían hecho tan áridos y pobres de palabras».
Natalia Ginzburg, Las pequeñas virtudes.

Traducción de Celia Filipetto.
Joel Robison

«Cuando pienso en quién soy, por encima de todo hay un aspecto que no se puede ignorar: soy un ser sintiente. Experimento mi existencia. Siento que estoy aquí, mirando el mundo a través de estos ojos, percibiendo este espectáculo en tecnicolor desde primera fila».
David Eaglemen, El cerebro. Nuestra historia.

Traducción de Damià Alou.
Rebecca Bathory

«Cuanto más feliz eres, menos cuesta condenarte al abismo, y los días felices como los que vivimos Alabanda y yo son como una cima de rocas escarpadas donde basta que te roce tu compañero de viaje para que te precipites sobre las rocas cortantes en el abismo profundo».
Friedrich Hölderlin, Hiperión.

 Traducido por Jesús Munárriz.
Sonia Delaunay, Desnudo amarillo, 1908.

«A veces, cuando me hallo vacío, cuando la expresión se me niega, cuando, después de haber llenado largas páginas, descubro que no he hecho una sola frase, me desplomo en el diván y quedo allí embotado en un marasmo interior de tedio…».

Gustave Flaubert, Carta a Lousie-Colet.
René Magritte, Ceci n'est pas une pipe. 1929. Los Angeles County Museum of Art.

«La experiencia me ha demostrado que lo que a mí me parece claro y evidente, casi nunca lo es para el resto de mis semejantes».

Ernesto Sabato.
Solomon Barroa, Travel and adventure.

«El camino es largo y duro. Escribir es lento y difícil. Tengo la esperanza de que nada de lo que he hecho hasta ahora me impida seguir mejorando. Esperemos no tener cincuenta y cinco años y estar haciendo lo mismo».
David Foster Wallace.

Traducción de José Luis Amores.
Patty Maher

«Nadie parece haber caído en la cuenta de que si la existencia es absurda, lograr en ella un éxito brillante no tiene más valor que fracasar por completo. Simplemente es más cómodo. O ni siquiera: creo que la lucidez hace amargo el éxito, mientras que la mediocridad alberga siempre alguna esperanza».

Muriel Barbery, La elegancia del erizo.

Traducido por Isabel González-Gallarza
Rafal Olbinski

«¡Qué cerca piensa el hombre en su juventud que está la meta! Esta es la más bella de todas las ilusiones con que la naturaleza ayuda a la debilidad de nuestro ser».

Friedrich Hölderlin, Hiperión.
Traducido por Jesús Munárriz.

raven-art-the-raven

«Porque a pesar de tan extraordinarios inventos, sabemos que la verdadera aportación a la cultura es el lenguaje: ese “aire semántico” que sale de nuestra boca, y con el que nuestra especie fue construyendo, frente a los otros animales más próximos, ese universo de abstracciones que le distingue de ellos y que crea ese “animal que habla”, según la certera definición del Filósofo».

Emilio Lledó, Los libros y la libertad.
Fotograma de Alice in Wonderland (Dir. Tim Burton. 2010).

«Es una ley de la compensación justa, equitativa y saludable, que así como hay contagio en la enfermedad y las penas, nada en el mundo resulta más contagioso que la risa y el buen humor».

Charles Dickens, Cuento de Navidad.


Giorgio De Chirico, L'énigme de l'arrivée et de l'après-midi. 1911-12.

«Si supiera de alguna cosa que me fuese útil y que resultase perjudicial para mi familia, la expulsaría de mi mente. Si supiera de alguna cosa útil para mi familia, pero que no lo fuese para mi patria, trataría de olvidarla. Si supiera de alguna cosa útil para mi patria, pero perjudicial para Europa y para el género humano, la consideraría un crimen».
Montesquieu, Pensamientos.
Ikenaga Yasunavi

«Trabajamos en la oscuridad. Hacemos lo que podemos. Damos lo que tenemos. Nuestra única certidumbre es nuestra pasión y nuestra pasión es nuestra meta. Lo demás es la locura del arte».

Henry James, La edad madura.

Paul Cézanne, Lac d'Annecy. 1896. 

«Habíamos ido juntos al campo, estábamos sentados confidencialmente a la sombra del siempre verde laurel y leíamos juntos aquel pasaje de Platón en que habla de manera tan maravillosamente sublime del envejecimiento y del rejuvenecer; de vez en cuando nuestros ojos descansaban en el paisaje mudo y sin hojas donde el cielo, más hermoso que nunca, jugaba con las nubes y con el brillo del sol en torno a los árboles dormidos del otoño». 
Friedrich Hölderlin, Hiperión.
Traducido por Jesús Munárriz.
Ricardo Siri Liniers
Catrin Welz-Stein, Hear me calling.

«—Ah, sí —respondió ella, riendo—, ya sé que eso dicen los poetas. Eres como esas conchas que cogíamos de niños. Si te llevas una al oído en medio del Sáhara oyes la marea. ¡Pero no hay eco en esas conchas, Aaron! No hay eco y es difícil vivir sin él. Es especialmente difícil para una mujer».
George Steiner, En lo profundo del mar.
Traducido por Daniel Gascón
Nicholas Roerich, Book of doves

«No es extraña, pues, la pasión esperanzada con que los bibliotecarios de la República adivinaron el carácter regenerador y transformador de los libros, y de la vida que podían ofrecer a las mentes a las que solo se les había permitido alimentarse del discurso de educadores afrailados, y del triste condumio de las frases hechas y de los conceptos vacíos».

Emilio Lledó, Los libros y la libertad.
Mita en Flickr

«Entonces comprendí por fin nuestra derrota, en todo su trágico alcance, y se apoderó de mí un cansancio inefable y definitivo. Tal vez me di cuenta de que algo se había roto, para siempre, dentro de mí. Sentí que me deslizaba a cierta distancia de las cosas y que nunca sería capaz de remontar de nuevo ese camino».
Alessandro Baricco. La esposa joven.

Traducido por Xavier González Bovira
Edward Hopper, Eleven A.M. 1926.

«Todos éramos inocentes. La primera vez que herimos. La primera vez que matamos. La primera vez».

Chantal Maillard, La mujer de pie.
Jacek Yerka, Ink Valley 2012
«Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos».
Ray Bradbury
Angelaalu, Dreams

«El lunes era mi día favorito. Todo el mundo estaba de vuelta al trabajo y fuera de mi vista».
Charles Bukowski, Mujeres.

Traducido por Jorge Berlanga
 Joel Robison

«La obra es solitaria, y esto no significa que permanezca incomunicable, que le falte lector. Pero el que la lee participa de esa afirmación de la soledad de la obra, así como quien la escribe pertenece al riesgo de esa soledad».
Maurice Blanchot, El espacio literario.

Traducido por Vicky Paland y Jorge Jinkins
John Everett Millais, The Bridesmaid. 1851.


Las huestes
«Cabalgan las huestes desde el Knocknarea,
y sobre la tumba de Clooth-na-bare;
Caolte arroja su cabello ardiente,
y Niam llama: "Sal, sal, ven aquí;

y no te quedes donde el fuego brilla,
llenando el corazón con un sueño mortal;
pues los pechos palpitan y los ojos fulgen:
sal al crepúsculo oscuro, sal, ven aquí.

Los brazos se agitan, se separan los labios;
y si alguno mira a nuestra impetuosa banda,
nos ponemos entre él y la acción de su mano,
entre él y la esperanza de su corazón".

Se abalanzan las huestes entre noche y día;
¿y dónde hay esperanza o acción tan hermosa?
Caolte arroja su cabello ardiente,
y Niam llama: "Sal, sal, ven aquí"».

William Butler Yeats, El crepúsculo celta.

Traducido por Javier Marías
Remedios Varo, Simpatía. 1955.

«Para mí, una amistad es inconcebible si no se tiene en alta estima a la persona amiga, si no se la admira, aunque quepan los matices. Porque se es amigo de alguien por lo que hace, por lo que es, por cómo se las arregla para andar por el mundo, y también por no saber cómo se las arregla para andar por el mundo. Esa admiración, vino a decirnos Montaigne, procede en realidad de un profundo respeto hacia el otro; tenérselo ennoblece a la persona amiga, la realza, la eleva a una posición siempre superior a la nuestra, lo que en el fondo a nosotros nos hace mucho bien».
Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico
Ricardo Siri Liniers
Annette von Stahl, Utopia. Collage art

«Me lo explico a mí mismo diciéndome que no tengo el tiempo ni la tranquilidad suficientes para sacar de mí en su totalidad las posibilidades de mi talento». 
Franz Kafka, Diarios (5.XI.1911)

Traducido por Andrés Sánchez Pascual
René Magritte, Fillette et fillette nue se promenant dans la rue 1954.

«Estaría bien, Agatón, que la sabiduría fuera una cosa de tal naturaleza que, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera de lo más lleno a lo más vacío de nosotros, como fluye el agua en las copas, a través de un hilo de lana, de la más llena a la más vacía. Pues si la sabiduría se comporta también así, valoro muy alto el estar reclinado junto a ti, porque pienso que me llenaría de tu mucha y hermosa sabiduría».
Platón, Banquete (Diálogos III).

Traducción de M. Martínez Hernández

Lola Castillo

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«qué será de nosotros si nos acomodamos
al silencio ovalado de las tumbas abiertas
al dolor de la infancia a la lluvia de otoño
al lapso horizontal que equilibra un presente
convulso y lapidario con su abrasador péndulo
cómo se puede ser siendo solo uno mismo
si somos la delgada nervadura en las hojas
de los espinos blancos su olor y su reflejo».

Francisco Javier Guerrero, Las razones del agua.
Pini Hamou, Photography 26

«Cabría en una cuartilla las cosas que necesito para vivir. En media cuartilla. En el reverso de una tarjeta de visita incluso».
Mary Ann Clark Bremer, Cuando acabe el invierno (Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos).

Traducido por Hugo Bachelli



  Jack Vettriano, Mind Bending

«No confundas el amor con el delirio de la posesión, que aporta los peores sufrimientos. Porque, en contra de la opinión común, el amor no hace sufrir. Lo que hace sufrir es el instinto de propiedad, que es lo contrario del amor».
Antoine de Saint-Exupéry, Ciudadela.
Traducido por Hellen Ferro
Frida-Kahlo, Raíces. 1943.

«Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí».

Frida Kahlo
Alex Stoddard

«¿Cuánto tiempo pasaría antes de que el hombre hiciera la última locura, antes de que la mujer perdiera la paciencia y dejara de aguantarlo».

Francisco Bitar, Tambor de arranque.
 
El Bosco. Avaricia. Mesa de los pecados capitales. 1505-1510. Museo del Prado, Madrid.

«La vida humana es ciertamente una cosa miserable: la atraviesa como un viento tempestuoso una incontenible avidez de ganancias. ¡Ojalá todos los médicos se unieran contra ella para curar un mal que es más grave que la locura, pues lo solemos considerar como una bendición siendo como es una enfermedad y la causa de numerosos males».

Hipócrates
Jungho Lee

«El mundo, según Mallarmé, existe para un libro; según Bioy, somos versículos o palabras o letras de un libro mágico, y ese libro incesante es la única cosa que hay en el mundo; es, mejor dicho, el mundo».
Jorge Luis Borges
Rafal Olbinski

«La filología es un arte respetable, que exige a quienes la admiran que se mantengan al margen, que se tomen tiempo, que se vuelvan silenciosos y pausados; un arte de orfebrería, una pericia propia de un orfebre de la palabra, un arte que exige un trabajo sutil y delicado, en el que no se consigue nada si no se actúa con lentitud».
Friedrich Nietzsche, Aurora.

Traducido por Enrique López Castellón
Andrew Atroshenko, Before the Dance.

«El hombre sin música en el alma,
insensible a la armonía de dulces sonidos,
solo sirve para intrigas, traiciones y rapiñas.
Sus impulsos son más turbios que la noche
y sus propósitos, más oscuros que el Erebo.
No te fíes de ese hombre. Escucha la música».
William Shakespeare, El mercader de Venecia.
Traducido por Ángel Luis Pujante.