Los cuadernos de Vogli

«Pertenezco a esa parte de la humanidad —una minoría a escala planetaria pero creo que una mayoría entre mi público— que pasa gran parte de sus horas de vigilia en un mundo especial, un mundo hecho de líneas horizontales en el que las palabras van una detrás de otra y en el que cada frase y cada punto y aparte ocupan su lugar debido: un mundo que puede ser muy rico, quizá incluso más rico que el no escrito, pero que, en cualquier caso, requiere cierto trato especial para situarse dentro de él».

Italo Calvino

Martin De pasquale

«No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar». 
Juan Carlos Onetti.

Nicolas Bruno

«Libertad es la posibilidad de aislarse. Si no puedes vivir solo, entonces es que naciste esclavo».

Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.
Kathy Chareun

«Ya se sabe: las citas tienen un interés especial, ya que uno es incapaz de citar algo que no sean sus propias palabras, quienquiera que las haya escrito». 
Enrique Vila-Matas, Impón tu suerte

«Un novelista es alguien que oye voces a través de las voces. Con ellas va trazando el mapa de su vida. Sabe que cuando ya no pueda hacerlo le llegará la muerte, no la definitiva, sino la muerte en vida, la hibernación, la parálisis, lo que es infinitamente peor».

Sergio Pitol.
Lemyre Art

«Cuando Yasintra se marchó, Heracles pudo mostrar por fin todo el cansancio que sentía: se recostó en la pared y se frotó los ojos. Necesitaba recobrar la paz de sus pensamientos, limpiar las herramientas mentales de su trabajo y volver a empezar con calma…».

José Carlos Somoza, La caverna de las ideas.
Joubert Loots
«La angustia de leer: que cualquier texto, por interesante, placentero e interesante que sea (y cuanta más impresión dé de serlo), está vacío —no existe en el fondo—; hay que flanquear un abismo y, si no se salta, no se comprende».

Maurice Blanchot, La escritura del desastre.
Traducido por Cristina de Peretti y Luis Ferrero Carracedo.

ValentinaPhotos, ID: 81806062

«Pulir. Pulirlo. Hacer
con el dolor
lo que el mar hace con las piedras.
Pulirlo hasta volverlo transparente hacerlo
joya».
Ada SalasEscribir y borrar: Antología esencial 1994-2016.

Daniela Zékina 
«El mundo es un pasaje, y éste es nuestra vida, está en los libros. Sólo vivimos realmente a medida que leemos nuestra historia, trascendiéndola. Porque sólo la literatura es verdaderamente trascendente, nos descubre a los otros y hace que nos preguntemos cómo es posible que los signos sobre una tabla de arcilla, los signos de una pluma o de un lápiz puedan crear una persona (un Quijote, un Gregor Samsa, una Beatrice, un Jakob von Gunten, un Falstaff, una Ana Karenina,) cuya sustancia excede en su realidad, en su longevidad personificada, la vida misma».
Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico.

John William Waterhouse, Mariana in the South. 1897.

«No hay nada tan fecundo como un espejo. En las noches de suerte, me devolvía mi cara como prendiéndome una condecoración: he aquí la cara que encendió mil noches, el señuelo que llevó al arcángel a tu cama, el precario instrumento con el que cazas estrellas polares. Pero a veces, a solas, el espejo clavaba mis dos ojos con alfileres, como mariposas, y me mostraba una cara a punto de naufragar en lágrimas, a punto de estrellarse contra sus propios estériles consejos, cuando estallara al fin el cataclismo que ya estaba rodando cuesta abajo hacia el presente, igual que una avalancha».

Elizabeth Smart, En Grand Central Station me senté y lloré.

Traducido por Laura Freixas.
Frans Snyders. Concierto de aves. 1630.

«Si cierra los ojos puede ver todavía su propio reflejo, el de un adolescente multiplicado en las pupilas de los pájaros, hechizado por los colores que se reparten en sus plumajes, los pechos que se hinchan y deshinchan con sus corazones latiendo como ametralladoras».
Mario Cuenca Sandoval, El don de la fiebre.

Huguette Clark 

«Se tendió en la cama. La tristeza, como si fuera un ser viviente, se posó en su pecho y le clavó las garras en el corazón. Así permanecieron ambos, estrechamente unidos, mientras fuera, en el jardín, caían gruesas gotas de nieve derretida, y todo era claridad, luz radiante».

Leonid Andréjev, Los espectros.

Traducido por Nicolás Tasin.
Terrence Drysdale

«A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco».
Michel de Montaigne



William. Turner, The Slave Ship. 1840.

No entres dócil en esa buena noche

No entres dócil en esa buena noche,
la vejez debería arder y enfurecerse al concluir el día;
enfurecerse, enfurecerse contra la muerte de la luz.

Aunque al llegar su fin los sabios sepan que la oscuridad es justa,
ya que sus palabras no desviaron el relámpago
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres buenos, por ser los últimos, al lamentar lo mucho
que podrían haber brillado sus obras frágiles
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Los hombres salvajes, que capturaron al sol al vuelo y lo cantaron
y que aprenden, tarde, que entristecieron su camino
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres graves, moribundos, que ven con ojos cegados
que los ojos ciegos podrían arder como meteoros y ser dichosos,
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Y tú, padre mío, desde tu altura triste,
maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te lo pido.
No entres dócil en esa buena noche.
Enfurécete, enfurécete contra la muerte de la luz.

Dylan Thomas, No entres dócil en esa buena noche.

Traducido por Ben Clark.

Jonathan Wolstenholme. The Surreal Books on Books
«Somos los libros que nos han hecho mejores».
Jorge Luis Borges
 Katharina Jung

«La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que uno escriba poemas malos».

Michel Houellebecq
V. Vlasov, Girl With Book.1966.


«Quizá solo leamos para regresar a la edad en la que aún éramos capaces de llorar con un libro en las manos, aquella época, entre la infancia y la adolescencia, que constituye el dulce prólogo de nuestra vida».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.

Traducido por Marius Chivu.
Edmund Dulac, The Garden of Paradise: Fairy of the Garden garment (Detalle) 


La canción de Aengus el viajero

Salí al bosque de avellanos,
Porque tenía un incendio en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché una baya al hilo;
Y mientras volaban las polillas blancas,
Y estrellas como polillas titilaban,
Eché la baya en el arroyo
Y atrapé una pequeña trucha dorada.

Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a encender el fuego,
Pero algo susurró en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una muchacha de tenue brillo
Con flores de manzano en su cabello
Que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció entre el aire que aclaraba.

Aunque ya estoy viejo de vagar
Por tierras bajas y tierras montañosas,
Descubriré dónde se ha ido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré por la larga yerba de colores,
Y cogeré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.
William Butler Yeats, La canción de Aengus el viajero.
Traducido por Juan Zapato.

Jee Young Lee

«Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas».

Stephen Hawking
Pablo Picasso, Girl Before A Mirror. 1903.

«Después de que Joyce escribiera, de que Picasso pintara y de que Webern compusiera, ya solo se requiere una mínima destreza, además de paciencia y práctica, para copiar sus técnicas».
John Fowles, El árbol.

Traducido por Pilar Adón.
Dmitry Rogozhkin

«Al nacer, lloramos por haber venido a este gran teatro de locos».
William Shakespeare, El Rey Lear.

Traducido por Ángel Luis Pujante.
Vladimir Kush, Music of the woods.

«El tocadiscos giraba, me abrazaba al hombre y tenía ganas de llorar, como si el niño moribundo fuese yo y él me tuviese mucha pena». 
Rafael Chirbes, París-Austerlitz.
Jacek Yerka

«Cuando yo era mozo, la gloria literaria y la gloria aventurera me tentaron por igual. Fue un momento lleno de voces obscuras, de un vasto rumor ardiente y místico, para el cual se hacía sonoro todo mi ser como un caracol de los mares».

 Ramón del Valle-Inclán, La lámpara maravillosa.

Jati Putra

«¿Por qué no creí en mi poema más que en la realidad del mundo…?».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.
Traducido por Marius Chivu.


«hay algo extraordinario
        en la manera en que las palomas
                viven mi vida
                        como una evidencia

hoy que está lloviendo
        y como siempre cuando llueve
                aterrizan se posan suavemente
                        en el alféizar de la ventana

tan cerca de la blanca hoja
        de papel que con toda facilidad
                pueden ver si escribo poemas
                        sobre palomas o lluvia».

Inger Christensen, Alfabeto.

Traducción de Francisco J. Uriz.
Fotograma de Star Trek V: The Final Frontier (1989)

«La suprema adquisición de la razón consiste en reconocer que hay una infinitud de cosas que la sobrepasan».
Pascal.
Maya Deren (dir.). Meshes of the Afternoon.1943. 

«¿Acaso no sería el deseo ya siempre su propia carencia, el vacío mismo que lo haría infinito, carencia sin carencia?»

Maurice Blanchot, El paso (no) más allá.

Traducido por Cristina de Peretti
Ricardo Siri Liniers
Katharina Jung

«Fuera, detrás de las ventanas sin visillos, la humedad se condensaba y se disolvía en gotas de agua. El calor de las resistencias empañaba los cristales, marcando la diferencia entre dentro (nosotros) y el exterior: la ciudad, el mundo con sus uñas, con sus dientes».

Rafael Chirbes, Paris- Austerlitz.
Ikenaga Yasunavi

«Cuando estamos enamorados, sentimos una extraña indiferencia hacia nuestras obligaciones morales con respecto a nuestros padres, hijos, amigos —incluso si seguimos viéndolos, lo hacemos de un modo mecánico, en un estado como si todo palideciese comparándolo con nuestra unión apasionada». 
Slavoj Žižek, Acontecimiento.

Traducción de Raquel Vicedo 


Natalia Petri, Writing is hard sometimes

«Debes mantenerte borracho de escritura para que la realidad no te destruya». 
Ray Bradbury
Salvador Dalí, Velázquez pintando a la Infanta Margarita con las luces y las sombras de su propia gloria. 1958.

«El trabajo del artista es siempre profundizar en el misterio».
Francis Bacon.
Andrew Ferez

«Como escritor, te irrealizas con cada libro que escribes. Siempre quieres escribir sobre tu vida y siempre escribes solo sobre literatura».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.

Traducción de Marius Chivu.
Christian Schloe

«Si amas, sufres. Si no amas, enfermas».
Sigmund Freud
Rob Gonsalves

«La cueva a la que tienes que entrar contiene el tesoro que buscas».
Joseph Campbell

A. Santini, El auriga.

«Nosotros somos los aurigas que intentan sujetar a los dos caballos: el caballo blanco de la razón y el caballo negro de la pasión».

David Eagleman, El cerebro. Nuestra historia.
Traducción de Damià Alou.

Daria Petrilli.

«La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza la belleza del mundo, privada de discurso y en divina tiniebla».
Ramón del Valle-Inclán, La lámpara maravillosa.
Ali Jardine

«No he sentido jamás la necesidad de un triunfo, la necesidad de tener una carrera, la necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he hecho en cada momento nada más que lo que tenía que hacer y las consecuencias han sido éstas, podrían haber sido otras».
 José Saramago.
Traducción de Pilar del Río.
ChristianSchloe, The dreaming Tree.

«Si eres escritor, escribes. Los libros llegan sin que tengas que pararte a pensar en lo que debes hacer ni en cómo funciona tu don, del mismo modo que una madre está hecha para dar a luz y da a luz, de hecho, al niño que ha crecido en su útero sin que su mente partícipe en el complicado origami de su carne».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.
Traducción de Marius Chivu.
Quint Buchholz 

A un Caracol

«Si “la concentración es la primera gracia del estilo”,
tú la tienes. Lo contráctil es una virtud,
como la modestia es una virtud.
No es la adquisición de algo
que sirve de adorno,
o la cualidad fortuita que surge
acompañando la frase brillante
lo que valoramos en el estilo,
sino el principio oculto:
en ausencia de pies, “un método de conclusiones”;
“un conocimiento de principios”
en el curioso fenómeno de tu cuerno occipital».

Marianne Moore, Pangolines, unicornios y otros poemas.
Traducido por Olivia de Miguel.
 Maria Svarbova, Swimmer.

«Somos lo que hacemos repetidamente».
Aristóteles.
Joel Robison

«En realidad sólo se alcanzará un goce estético del ser a través de una experiencia moral y humilde».
Gustav Janouch.
Conlaodh

«Yo no tengo la melancolía del sabio, que es envidia; ni la del músico, que es capricho; ni la del cortesano, que es orgullo; ni la del soldado, que es ambición; ni la del letrado, que es astucia; ni la de la dama, que es melindre; ni la del enamorado, que es todo eso junto. Es una melancolía muy propia, compuesta de muchos ingredientes, sacada de muchos objetos; a saber, de las múltiples reflexiones de mis viajes, y el mucho cavilar sobre ellos me envuelve en la más veleidosa tristeza».
William Shakespeare, Como gustéis.
Traducción de Ángel-Luis Pujante.
Manuel Castillero Ramírez

«Un mal poema implica un mal poeta, un relato defectuoso supone un escritor inhábil y un cuadro bobo nos hace siempre pensar en aquel pintor. Una ciudad deshecha remite, por el contrario, a múltiples autores: arquitectos avaros, funcionarios complacientes, especuladores, ciudadanos sumisos y fraccionadores disfrazados de urbanistas. Personajes activos, termitas infatigables que trabajan, roen, desde hace años».

Alejandro Rossi, Manual del distraído.
Joel Robison

«Entonces empezó una época muy mala para mí, me pasaba las tardes perdiendo el tiempo entre palabras que ya no me daban placer alguno, con un sentimiento de culpa y de vergüenza por todo lo relacionado con la escuela; jamás me pasaba por la cabeza que me hubiera equivocado de oficio; escribir, quería escribir, sólo que no entendía por qué de repente los días se me habían hecho tan áridos y pobres de palabras».
Natalia Ginzburg, Las pequeñas virtudes.

Traducción de Celia Filipetto.
Joel Robison

«Cuando pienso en quién soy, por encima de todo hay un aspecto que no se puede ignorar: soy un ser sintiente. Experimento mi existencia. Siento que estoy aquí, mirando el mundo a través de estos ojos, percibiendo este espectáculo en tecnicolor desde primera fila».
David Eaglemen, El cerebro. Nuestra historia.

Traducción de Damià Alou.
Rebecca Bathory

«Cuanto más feliz eres, menos cuesta condenarte al abismo, y los días felices como los que vivimos Alabanda y yo son como una cima de rocas escarpadas donde basta que te roce tu compañero de viaje para que te precipites sobre las rocas cortantes en el abismo profundo».
Friedrich Hölderlin, Hiperión.

 Traducido por Jesús Munárriz.
Sonia Delaunay, Desnudo amarillo, 1908.

«A veces, cuando me hallo vacío, cuando la expresión se me niega, cuando, después de haber llenado largas páginas, descubro que no he hecho una sola frase, me desplomo en el diván y quedo allí embotado en un marasmo interior de tedio…».

Gustave Flaubert, Carta a Lousie-Colet.
René Magritte, Ceci n'est pas une pipe. 1929. Los Angeles County Museum of Art.

«La experiencia me ha demostrado que lo que a mí me parece claro y evidente, casi nunca lo es para el resto de mis semejantes».

Ernesto Sabato.
Solomon Barroa, Travel and adventure.

«El camino es largo y duro. Escribir es lento y difícil. Tengo la esperanza de que nada de lo que he hecho hasta ahora me impida seguir mejorando. Esperemos no tener cincuenta y cinco años y estar haciendo lo mismo».
David Foster Wallace.

Traducido por José Luis Amores.
Patty Maher

«Nadie parece haber caído en la cuenta de que si la existencia es absurda, lograr en ella un éxito brillante no tiene más valor que fracasar por completo. Simplemente es más cómodo. O ni siquiera: creo que la lucidez hace amargo el éxito, mientras que la mediocridad alberga siempre alguna esperanza».

Muriel Barbery, La elegancia del erizo.

Traducido por Isabel González-Gallarza