Los cuadernos de Vogli

«Pertenezco a esa parte de la humanidad —una minoría a escala planetaria pero creo que una mayoría entre mi público— que pasa gran parte de sus horas de vigilia en un mundo especial, un mundo hecho de líneas horizontales en el que las palabras van una detrás de otra y en el que cada frase y cada punto y aparte ocupan su lugar debido: un mundo que puede ser muy rico, quizá incluso más rico que el no escrito, pero que, en cualquier caso, requiere cierto trato especial para situarse dentro de él».

Italo Calvino

Mark Summers, Moby Dick.

«¿Cómo puede el prisionero llegar fuera sino perforando a través de la pared? Para mí, la ballena blanca es esa pared que se me ha puesto delante. A veces pienso que no hay nada detrás».
Herman Melville, Moby Dick.

Traducido por José María Valverde.

Marta Quattrocchi.

«El cansancio les da el compás a los solitarios distraídos. Philip Marlowe —otro detective privado—, al resolver sus casos, cuantas más noches pasaba sin dormir, mejor detective y más sagaz se volvía. Ulises, cansado, ganó el amor de Nausícaa. El cansancio te rejuvenece, te da una juventud que nunca has tenido».

Peter Handke, Ensayo sobre el cansancio.

Traducido por Eustaquio Barjau.

Victoria Audouard, Girl and a mirror. 

«Escribir bien, la única obligación posible para quien escribe su autobiografía: solo escribir bien puede disculpar la evocación de una vida absolutamente común».
Pedro Ugarte, Lecturas pendientes.
Katie Mack Photography

«Le gusta contarles historias de luciérnagas. Las muchachas inglesas no saben nada de las luciérnagas, que es todo lo que Slothrop sabe con seguridad de las muchachas inglesas».


Thomas PynchonEl arco iris de gravedad.

Traducido por Antoni Pigrau.

Peter Stengel

«Ahora soy capaz de ver con claridad quiénes fueron mis maestros de vida, los que más intensamente me enseñaron el duro oficio de vivir, esas decenas de personajes de novela y de teatro que en este momento veo desfilar ante mis ojos, esos hombres y esas mujeres, hechos de tinta y de papel, esa gente que yo creía que iba guiando de acuerdo con mis conveniencias de narrador y obedeciendo a mi voluntad de autor, como títeres articulados cuyas actuaciones no pudiesen tener más efecto en mí que el peso soportado y la tensión de los hilos con que los movía».
José Saramago, El cuaderno del año del Nobel.

Traducido por Antonio Sáez Delgado.
Shutterstock

«Insisto: un pesimismo sustancial que podía llevar o no a la desesperación, pero que era mágico y visionario. Vivido y no escrito. Completamente patético, aún no explotado, aún no explicado en la pizarra de la literatura oficial».
Pierre Minet, La derrota (confesiones).
 Traducido por Julio Monteverde.
Lyrebird, Iluka Art

Collage
«Por qué esa mano esos ojos de la elocuencia
Los grandes errores de ambos sexos
Las bodas del oro en relación
La solicitud la nieve sobre los pájaros
Sobre todo también la voz del pájaro-lira?».
Jorge Cáceres, René o la mecánica celeste.
George Clair Tooker

«Todos estamos tumbados en una cuna que se mueve suavemente, y hay una voz que susurra al oído del mundo: “Duerme, duerme tranquilo, que nosotros te gobernaremos. Sobre todo no sueñes, no sueñes, no sueñes, no sueñes…”. Y nosotros, obedientes, dormimos y no soñamos».
José Saramago, El cuaderno del año del Nobel.

Traducido por Antonio Sáez Delgado. 

Remedios Varo, Planta insumisa, 1961.


Amor y amistad

«El amor es como el rosal silvestre,
pero la amistad es como el acebo.
Éste es fosco cuando el rosal florece.
Mas ¿cuál de ambos florecerá más tiempo?

Dulce es la primavera del rosal,
la flora de su estío aroma el aire,
mas cuando invierno torne una vez más,
¿quién habrá ya que su hermosura alabe?

Desprecia las guirnaldas de las rosas,
ten tu adorno en el lustre del acebo,
que, al cubrirte diciembre con sus sombras,
aún seguirá verde tu aderezo».
Emily Brontë, Amor y amistad.
Traducido por Antonio Rivero Taravillo.
Jia-Ma
«¿Por qué las inmensas bibliotecas de Occidente descansan sobre los hombros de dos hombres que no dejaron escritos a su paso, Sócrates y Jesús? ¿Cuál es la diferencia entre la sabiduría que no escribe y la inteligencia que llena las bibliotecas a favor o en contra de la sabiduría?
Mircea Cărtărescu, Un escritor (El ojo castaño de nuestro amor).

Traducido por Marian Ochoa de Eribe.
Kazumi Miyamae


Don de la ebriedad
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.
Claudio Rodríguez.
Jia-Ma
«Al cabo de muchísimo tiempo, nací en el mundo en el que estaba llamado a ser escritor, mi mundo y el tuyo, el del que lee estas líneas. Nuestro mundo familiar y cruel en el que sin embargo, a lo largo de los años y las décadas que he atravesado en el camino melancólico de la vida, he encontrado a veces una mano caritativa que hace girar, entrada la noche, la llavecita entre los omóplatos».
Mircea Cărtărescu, La chica del borde de la vida (El ojo castaño de nuestro amor).

Traducido por Marian Ochoa de Eribe.
The flower in the asphalt

Al borde de la vida
«Hay una grieta más en el asfalto —dice ella—
que aspira a convertirse en un gran bosque
y dar sombra a los grillos.
Un trozo de calzada
como un río en mitad de un parque mustio
que traza su intención en una línea verde
sobre el gris oscuro del cemento.
Milagro es esa flor que está creciendo
mientras todos los coches la adelantan
con un rugir de selva entre sus pétalos.
Milagro es la fisura de los cimientos:
el desgarro original de las especies».

María Alcantarilla, La edad de la ignorancia.
Redmer Hoekstra, Frog-City.

«El mundo es del tamaño de lo que recorres, su extensión se limita a lo que has visto y vivido; pero no es todo lo que recorres, solo lo que recuerdas de ese recorrido».
Ricardo Reques, La rana de Shakespeare.
Coco Capitán, Blue-sky-02.

«Ya iba a escribir: ¡Solo palabras! ¡Pero no! Yo creía fervientemente en ellas. Y precisamente lo que hacía era acariciar mi conciencia».

Pierre Minet, La derrota (confesiones).
 Traducido por Julio Monteverde.

Adam Bird
«Escribe en su diario: a veces una línea, pero otras varias páginas, párrafos y párrafos enteros acerca de una vida inventada, una vida donde nadie la llama cara de pan, donde Marga no es una compañera que la acosa, ni su hermano es el hermano que se largó, ni el amigo de su hermano es quien se refirió a ella diciendo la pobre, ni el Viejo es el Viejo que acaba de cruzar el seto y mira hacia arriba, a través de sus prismáticos, arrugando los ojos, tratando de identificar qué tipo exacto de cotorrita es la que se ha posado en la rama más alta del olmo siberiano».
Sara Mesa, Cara de pan.

Kilian Schönberger

Ovejas en la niebla
«Las colinas ponen pie en la blancura.
Alguien o estrellas
me mira con tristeza: los estoy defraudando.

El tren deja un trazo de aliento.
Oh demorado
caballo del color de herrumbre,

cascos, campanas dolorosas…
La mañana
se pasó la mañana oscureciéndose,

flor suprimida.
Los huesos se me apropian de una quietud; lejanos
campos me funden el corazón.

Amenazan
Con llevarme hasta un cielo
sin estrellas ni padre: agua lóbrega».

Sylvia Plath, Ariel.
Traducido por Ramón Buenaventura.
Claude Monet, Sin título.

«El exceso de altísimas palabras verticales, espejo de temores, suceso místico de muecas que apuntan de forma enmarañada al umbral apuntalado en turbias y asoladas decadencias, invitan siempre a no entrar, a no estar. Todos los nenúfares que flotan en el estanque, participan de lo bello, en lo bello está también lo triste, escribir o no de lo que duele, de esa tristeza que es también belleza, de la existencia de lo bello en la propia belleza atemorizante, onírica y utópica».

Laura Martínez García, El fabuloso destino de Amélie Poulain (blog).
Paolomore, Madewithpicsart

«La cantidad de verismo, en su caso de verdad autobiográfica, que se pone en un personaje no tiene mucha importancia en literatura. La consecuencia de este hecho es que eventualmente se puede confesar todo, todo y su contrario, lo verdadero y lo falso sin que tenga repercusión en el éxito final».

Michel Houellebecq, Enemigos públicos.

 Traducción de Jaime Zulaika.
Edward Cucuel, Autumn Sun.

Otoño
«Siento el crujir del tiempo
bajo mis pies cansados.
La humedad del musgo
calando mis entrañas,
el peso de la vida
doblando mi dolor.
Siento…
El frío de este otoño
que me anuncia
el final del camino,
la estación abandonada
donde nadie espera
en esta vía muerta
como mi corazón».

Estrella Cuadrado, La orilla de otro cielo.
 Marc Chagall, La promenade. 1918.

«La levedad para mí se asocia con la precisión y la determinación, no con la vaguedad y el abandonarse al azar».
Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio.
Traducido por Aurora Bernárdez y César Palma.
June Lawrence

«Y detrás de ellos entra la noche en la casa de las hermanas Garmendia. Y quince minutos después, tal vez diez, cuando se marchan, la noche vuelve a salir, de inmediato, entra la noche, sale la noche, efectiva y veloz. Y nunca se encontrarán los cadáveres, o sí, hay un cadáver, un solo cadáver que aparecerá años después en una fosa común, el de Angélica Garmendia, mi adorable, mi incomparable Angélica Garmendia, pero únicamente ese, como para probar que Carlos Wieder es un hombre y no un dios».

Roberto Bolaño, Estrella distante.
Pieter Bruegel el Viejo, Paisaje con la caída de Ícaro.

Paisaje con la caída de Ícaro 
«Según Brueghel
cuando Ícaro cayó
era primavera

un granjero araba
su campo
todo el ceremonial

del año estaba en
marcha hormigueando
cerca

de la orilla del mar
ocupado
solo de sí

sudando al sol
que fundió
la cera de las alas

no lejos
de la costa
hubo

un chapoteo del todo inadvertido
ese era
Ícaro ahogándose».
William Carlos Williams, Cuadros de Brueguel.

Traducido por Juan Antonio Montiel.
Paul Delvaux, Le Canape Vert. 1944.

«La facilidad con la cual yo me había liberado de mis principios morales, que con frecuencia debilitan el impulso de los hombres más valientes y mejor preparados, el carácter para mí completamente natural de aquella liberación de la cual aún no alcanzaba a comprender bien el precio, mi candor, la ausencia en mi memoria de toda filosofía, de toda literatura que hubiera podido influenciarme, y algo profundamente infantil que yo conservaba, les dejaba atónitos».

Pierre Minet, La derrota (confesiones).
 Traducido por Julio Monteverde.
Quint Buchholz, On Planting Trees. 2013.

«Créeme, encontrarás más lecciones en el bosque que en libros. Los árboles y las piedras te enseñarán lo que no puedes aprender de los maestros».
Bernard of Clairvaux.
Quint Buchholz, Seagull (IV). 2010.

«Que mis ejércitos sean las rocas y los árboles y las aves del cielo».
Carlomagno (frase atribuida a él, pero no se ha encontrado la fuente anterior a la película Indiana Jones y la Última Cruzada, 1989).
Salvador Dalí, Living Still Life. 1956.

Tzara
«Luchar contra el anquilosamiento de las palabras
moverlas disponiendo nuevas mallas sacudir la estructura del poema
despertarlo
se trata de agarrar un objeto ver su nombre pesarlo medirlo olerlo observarlo
darle libertad para que se manifieste
para que se realice totalmente
cambiar la decoración la situación de los muebles del salón de todos los días
la palabra corre y se adhiere
aparece un grito una modulación un fondo de sentido
se crea sonido de frases con los elementos volcados
el fuego de las cosas que conocemos bajo otros aspectos
valorar lo que tenemos
llegar a exprimir el color y la forma de las letras unidas
cuidar y dar vida al poema exhaustivo que creamos
madurar la idea sobre la posibilidad lingüística
conocer el léxico tanto que huelga la estrecha gramática
las frases nacen limpias
criticamos los versos con los versos
demostrar nuestro convencimiento con la anarquía en la elección
cavilando nuevos programas
saber qué se vierte sobre la hoja blanca
aquí ahora poder columbrar nuestra diaria vida desconocida
la vida ceñida que desatamos
hasta que auténtica se refleja en lo que no se limita a un modo
que incumbe el total de mis actos
que a modo de canto damos lúcidos
porque se domina el oleaje y el calado de la semántica».
Francisco Ferrer Lerín, La hora oval (1971).
Cigaro
«Le dije que para mí Carlos Wieder era un criminal, no un poeta. Bueno, bueno, dijo Romero, no nos pongamos intolerantes, tal vez para Wieder o para cualquier otro usted no sea poeta o sea un mal poeta y él o ellos sí, todo depende del cristal con que se mira, como decía Lope de Vega, ¿no cree?».

Roberto Bolaño, Estrella distante.
Ricardo Siri Liniers
 

«Usnelli, en el bote, era todo ojos. Comprendía que lo que ese momento le ofrecía la vida era algo que no a todos les es dado mirar con los ojos abiertos, como el corazón más deslumbrante del sol. Y en el corazón de ese sol había silencio. Todo lo que allí había en ese momento no podía traducirse en ninguna otra cosa, quizá ni siquiera en un recuerdo».
Italo Calvino, La aventura de un matrimonio (Los amores difíciles).
Traducido por Aurora Bernárdez.

Andrey Remnev

«No exagero si digo que a mí me cuesta incluso pensar por mí misma. Mi manera de funcionar responde más a la necesidad de encontrar un referente o una autoridad que dé crédito a la idea que intento manifestar. El problema se presenta cuando no encuentro la persona que articule el pensamiento sin forma que me perturba. Hay tantas teorías y tantas explicaciones por todos lados que me cuesta reconocerme en alguna, sentir que por fin he llegado a la explicación del mundo en la que puedo establecerme y crecer segura y sin amenazas».
Sònia Hernández, El hombre que se creía Vicente Rojo.

Octavio Ocampo, Silver threads.

«—Tu madre siempre vivió en un mundo propio, un mundo irreal. Lo sabes perfectamente. Cuando era más joven, no había problema. Pero ahora la irrealidad, la irrealidad real, puede más que ella. Se comporta como una persona salida de un libro.
—¿Y cómo se comporta la gente en los libros?
—Tu madre actúa como un personaje de Chéjov. Gente que intenta recuperar su juventud y sale lastimada. Humillada».
J.M. Coetzee, Vanidad (Siete cuentos morales). 
 Traducido por Elena Marengo.
Urszula Tekieli

«El solo ingenio no puede formar un escritor. Debe haber un hombre detrás del libro».
Ralph Waldo Emerson.
A7md3mad, Facing a new world

«Son tantas las personas que se van sin saber que apenas con su actitud o con una conversación, en la que quizá ni siquiera repararon, nos abrieron los ojos a un mundo nuevo».

Jordi Esteva, Socotra, la isla de los genios.
 Kathy Chareun

«Cuando he escrito novelas, siempre he tenido la sensación de encontrarme en las manos con añicos de espejo, y sin embargo conservaba la esperanza de acabar por recomponer el espejo entero. No lo logré nunca, y a medida que he seguido escribiendo, más se ha ido alejando la esperanza».
Natalia Ginzburg, La ciudad y la casa.

Alireza Darvish

«Me dan miedo esas grandes palabras —dijo Stephen— que nos hacen tan infelices».
James Joyce, Ulises.
Traducido por José María Valverde.
Paul Delvaux, Le Balcon. 1948.

«Es devastador comprender que una mujer no nos ha dado nada en realidad cuando creíamos que nos lo ha dado todo, vernos obligados a reconocer que está tan alejada de cualquier distancia alcanzable justo cuando pensábamos que nos habíamos acercado a ella».
Sabahattin Ali, Madona con abrigo de piel.
Traducido por Rafael Carpintero Ortega.
Katharina Jung

«¿Sabía usted que hay barcos de carga en los cuales, a cambio de mil pesos, lo llevan y lo traen a usted de Buenos Aires a Estocolmo? ¡Tardan tres meses en total! (Horribles, esos transatlánticos que hacen el viaje en cuatro días…)».
Julio Cortázar, Carta a Luis Gagliardi, 4 de enero de 1939.

Katharina Jung

«Viajamos con las nubes que se disgregan y oscurecen, cambiamos con ellas sin darnos cuenta, a tenor de su frágil dibujo condenado a la agonía antes de que nadie lo haya entendido. En las nubes, y nunca en los papeles, está el jeroglífico verdadero».
Carmen Martín Gaite, Nubosidad variable.


 Taylor Marie McCormick

«Los sueños tienen la capacidad de iluminar lo absoluto de las cosas que nos importan».

Julio Jurado, Traspiés voluntarios.

Lianne Viau, Sleepy. flickr.

«Se tendió en la cama. La tristeza, como si fuera un ser viviente, se posó en su pecho y le clavó las garras en el corazón. Así permanecieron ambos, estrechamente unidos, mientras fuera, en el jardín, caían gruesas gotas de nieve derretida, y todo era claridad, luz radiante».
Leonid Andréjev, Los espectros.
Traducción de Nicolás Tasin.
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«El librero estaba fumando el calumet de la paz sentado sobre las obras completas de Jules Romains, quien las concibió especialmente para este fin».
Boris Vian, La espuma de los días.
 Traducido por Luis Sastre Cid.
Henri J., Rousseau, Monkeys in the Jungle. 1910.

«No albergaba ninguna duda de que, con tiempo, los humanos podríamos crear una sociedad moral. El problema era, y yo lo sabía demasiado bien, que el tiempo se estaba acabando».

Jane Goodall, Gracias a la vida.

@pawel_kuczynski1

«Puede parecer paradójico, pero he buscado siempre mi originalidad de escritor en la asimilación de otras voces. Las ideas o frases adquieren otro sentido al ser glosadas levemente retocadas, situadas en un contexto insólito».

Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico.
 Pau J. detalle de la portada de La rana de Shakespeare.


«Un viejo estanque
salta una rana,
ruido de agua».

Matsuo Bashō


Traducido por Octavio Paz

Alex Benetel

«No, no había méritos en la soledad si la soledad era un refugio de una cobarde. Fue ahí, recién ahí, cuando me sentí sola. Realmente sola. Sola y sin discurso. Sola y sin proezas, sin superstición. De todo aquel tiempo lo que quedó fue la humildad. Una humildad que jamás se iría, una humildad como frontera».

Carmen M. Cáceres, Un verdad improvisada.
Paul Delvaux, Le Salut. 1938.
Hagamos un trato
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
                es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti, El amor, las mujeres y la vida.
Dorothea Tanning, Eine Kleine Nachtmusik.1943.

«Los argumentos a favor y en contra son los que componen la historia. O bien impones tus ideas o bien te las imponen. Nos guste o no, esa es la disyuntiva. Siempre hay fuerzas enfrentadas y, por ello, a menos que se tenga un gusto desmesurado por la subordinación, uno siempre está en guerra».

Philip Roth, El animal moribundo.

Traducido por Jordi Fibia.
Natán Altman, Retrato de Anna Ajmátova. 1914.

A Anna Ajimátova
«Sobre la nieve de mil novecientos todo es deambular y enterrar amigos.
Los lobos aúllan bajo las torres de Kremlin.
Moscú. Negrura. Ventisca de Siberia a orillas del Neva.
En una matrioshka: las botas del zar, el silbido de las locomotoras y la nueva patria.
Desnudo rojo con los brazos abiertos.
Por el infinito cuello que amó Modigliani arden los bosques de San Petersburgo.
Y de sus labios. Réquiem por los callados muertos.
Las hojas amarillas se aferran a los delgados árboles.
Pasan los días, luminosos a ras de tierra.
Y danzan entre brumas las almas en el parque de los zares.
Invicta a través de los años, Anna».

Paqui Jiménez Yepes.